AVE EVA: 400 años de voto concepcionista en Carmona

Ezequiel García / 04-09-2017 11:29:59

La hermandad de Nuestro Padre de Carmona organiza una exposición con obras de Juan Bautista, Duque Cornejo o Roldán. Hasta el 17 de septiembre podrá visitarse en la Torre Mirador de Santa Clara.

La capital alcoreña ya ha dado el pistoletazo de salida a sus fiestas patronales en honor a la Virgen de Gracia. Como cada año, y hasta el próximo 17 de septiembre, todo aquel que pise sus milenarias calles podrá visitar la venerada imagen, pero también, y casi de obligado cumplimiento, podrá acudir a una excelsa exposición que lleva por título Ave Eva, inaugurada ayer a las 20.30 horas en la Torre-Mirador del convento de Santa Clara.

La Hermandad de Nuestro Padre la ha organizado bajo la atenta mirada de Antonio García Baeza, comisario de la exposición, promovida como comienzo del IV centenario del voto concepcionista de la Cofradía de los Nazarenos de Carmona, con la colaboración de las empresas Adarve, Ars Nova y Cartare y la comunidad de religiosas de Santa Clara de Carmona.

Según explica Antonio García, el título de la muestra nace de los palíndromos que se utilizaban en los poemas gráficos que se realizaban en la Sevilla del siglo XVIII con respecto al culto a la Inmaculada Concepción: «Ave Eva da cuenta de la llegada de la Nueva Eva, María, la nueva mujer que salva a la humanidad engendrando a Jesús. Eva Ave viene a manifestar que la Virgen es la primera mujer del nuevo mundo que surge tras la venida del Espíritu Santo».

Los orígenes de la Cofradía de los Nazarenos –título que posee la hermandad organizadora– están en la ermita de la Virgen del Real (antiguo convento de Concepción) a través de un grupo de vecinos que se reunían en torno a la veneración a la Cruz. En el año 1698 dispusieron seguir las normas redactadas por el escritor Mateo Alemán para la hermandad de Sevilla: «Desde entonces quedamos vinculados a ellos y en todo momento se han mantenido los lazos. De tal manera que la existencia de la entidad carmonense ha sido, prácticamente, paralela a la hispalense», afirma García Baeza.

Para entender el voto concepcionista, hay que remontarse a finales del medievo: «Es aquí cuando empieza a dudarse sobre la idea de la Virgen concebida sin pecado. Serán los dominicos y los franciscanos quienes más se enfrenten a este respecto», apostilla Antonio García. Finalmente, en el siglo XVII español, y gracias al empuje de la Casa de Austria y de las diferentes diócesis, sobre todo la sevillana, se fueron dando pasos al respecto: «Fue mediante panegíricos, predicaciones, concursos literarios, etcétera. Poco a poco fueron consiguiendo de la Santa Sede que el 8 de diciembre se considerara una liturgia hispana histórica. Luego se proclamó el patronato. Y, finalmente, el dogma de fe».

En este contexto, si bien «la primera entidad sevillana que juró la defensa del dogma de la Inmaculada fue la Sacramental del Sagrario de la Catedral de Sevilla», la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Sevilla fue la siguiente en unirse al juramento: «Además, su pujanza a lo largo de la Edad Moderna sostuvo en el hilo del tiempo esta creencia. La entidad celebró con la mayor pompa cada uno de los logros y avances al respecto de esta realidad mediante liturgias, grandes altares, actos solemnes, publicaciones y concursos», añade el doctor en Historia del Arte.

UNA MUESTRA ÚNICA

La muestra, situada en un espacio expositivo único, está dividida en cuatro secciones que permiten comprender el origen bíblico e iconológico de este dogma: la evolución de su devoción en Carmona y Sevilla; la liturgia que se creó en torno suya; la evolución iconográfica de la imagen de la Inmaculada desde la Tota Pulchra a la Purísima; y la realidad inmaculista de la hermandad de Nuestro Padre hasta nuestros días: «Todo ello a partir de un grupo de piezas muy bien seleccionadas de prácticamente el grueso de iglesias y conventos de la ciudad, que se han volcado con el evento y que conforman un todo muy atractivo», nos cuenta García Baeza.

Entre las joyas de esta exposición destaca un retablo de 1601 con pinturas protorenacentistas de Juan Bautista de Amiens u otro «retablo» compuesto por las ilustraciones que el pintor Federico Jaime López ha realizado para ilustrar el Vía Lucis que Rafael Roblas ha realizado para los cultos que próximamente tendrán lugar con motivo del IV centenario que está celebrando la hermandad del Silencio, como es conocida también en Carmona.

Pero a lo largo de la muestra el visitante podrá contemplar elementos únicos, algunos que pasan desapercibidos, otros porque es la primera vez en siglos que han salido de su emplazamiento original, alguno de las clausuras carmonenses: «Impresiona ver el conjunto de Inmaculadas que se reúnen en la segunda planta, obras de Juan del Castillo, Duque Cornejo, alguna pieza del obrador de Roldán, etcétera. Por ejemplo, sobrecoge tener de cerca la Anunciación del retablo del Convento de Madre de Dios, obra de Jacinto Pimentel de 1630».

No obstante, el visitante también podrá contemplar las cartas de Tomás Pérez que ha prestado la hermandad del Silencio de Sevilla; el templete de la Inmaculada o el magnífico Monumento Pascual de las Descalzas, que lleva la firma del círculo de los Barahona.

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